En los últimos años está aumentando la inquietud por aplicar los conocimientos sobre el funcionamiento de nuestro cerebro más allá del campo de la biología y de la medicina. Este fenómeno está empujando a cambiar los paradigmas en muchas parcelas del Management y del mundo empresarial en general. Y es que hoy sabemos que tradicionalmente hemos minusvalorado el peso de las emociones y de la intuición en la toma de decisiones. Craso error, si pensamos que nuestro día a día es un sumatorio de toma de decisiones… tanto en el terreno personal como en el profesional.

En este sentido, y como señalan numerosos estudiosos de diversas disciplinas, el pensamiento lógico inconsciente, vinculado de forma clara a la intuición, tiene un papel destacado en la toma de decisiones, incluso cuando dicha toma de decisiones sea compleja y relevante. Se configura como una solución inconsciente a problemas conscientes.

Como señala Elisabeth Corrales Navarro, el pensamiento intuitivo es “la capacidad humana de llegar a conclusiones correctas, a partir de información escasa, y en poco tiempo, mediante un procesamiento subsimbólico que no siempre está a nivel consciente”.

La Neurociencia nos empuja a pensar que el pensamiento intuitivo no se manifiesta ni se elabora por azar, sino que se construye como fruto de la información, la experiencia, el conocimiento… que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida. Lleva aparejado un proceso cognitivo muy complejo que despierta el sistema límbico central (fundamentalmente la amígdala). Es como si en nuestro cerebro viviera una especie de “bibliotecario” que buscara en los archivos experiencias pasadas a aplicar a la situación actual, generando conexiones que, de forma consciente, no conseguimos crear. Se trataría de una “Base de Datos Encriptada” que nos conduce a llegar a conclusiones de forma muy rápida (consigue procesar más de 10 millones de bits por segundo, frente a los 50 bits por segundo de la mente consciente).

¿Se trata, pues, de inteligencia? La respuesta probablemente sea afirmativa. Solo que sería una expresión de la conciencia cuántica y no de la razón ni de la lógica.

El pensamiento creativo y la intuición no son infalibles, y nos pueden llevar a error, pero también pueden sernos de gran ayuda en un mundo en el que nos enfrentamos, a diario, con multitud de procesos de toma de decisiones que no podemos trabajar y analizar de forma rigurosa.

¿Por qué no favorecer la combinación de ambos procesos cognitivos? ¿Por qué no ser personas más creativas y más intuitivas?

Francesco Rosario Capra. (Bisacquino, Sicilia; 1897. La Quinta, California 1991). Director de cine de origen italiano ganador de tres premios Óscar. Es autor de algunas películas muy populares de la década de los 30 y 40, como los clásicos ¡Qué bello es vivir! Y Mr. Smith Goes to Washington, entre otras.