El arte, sin la experiencia previa de crearlo y sin las experiencias posteriores de disfrutarlo, no tendría mucho sentido. Podemos deducir, por tanto, que El Arte es Experiencia. Una experiencia intensa, que requiere de nuestros cinco sentidos, y de alguno más… Es una experiencia cargada de emociones, que nos hace explorar más allá de nuestra razón. Que nos obliga, a veces, a reencontrarnos con nuestros valores, a afianzarlos y a renovarlos. Que nos invita a replantearnos todo lo que hemos aprendido hasta ahora. Una experiencia que nos conecta con el autor, con el resto de observadores… y con el mundo. Que nos devuelve nuestro rostro más humano, y que, en ocasiones, nos empuja a sentirnos más felices…

Por todo esto, y por mucho más, en Exeo nos declaramos verdaderos amantes del mundo del arte. Incluso hasta el punto de llegar a encontrar gran cantidad de similitudes entre dicho mundo y el mundo de las empresas, tal y como nosotros concebimos las empresas, claro.

Las empresas son organismos vivos que interaccionan con un inmenso número de agentes y de gentes, por los que se dejan influir y a quienes influyen al mismo tiempo. Son obras de arte expuestas a su público, o al menos deberían serlo.  Un ampliado público objetivo que inevitablemente juzga sus cualidades. Una audiencia que es su verdadera razón de ser.  En ambos casos, Obras y Empresas, debe haber un compromiso con su misión y con la excelencia, persiguiendo el futuro para plasmarlo en el presente.

Las empresas necesitan de creatividad, congruencia, armonía, integridad, personalidad… generan experiencias hacia fuera y hacia dentro, y son tanto sus clientes internos como los externos, quienes le confieren su verdadera identidad. Son las personas quienes protagonizan los relatos, largos y cortos, que dan forma a su Historia.

Empresas y Obras, que incorporan una razón social en las que existe belleza, incluso más allá de la estética. Empresas y Obras, que traslucen, o no, honestidad y ética. Racionalidad cargada de emoción, intuición rodeada de ciencia.

Clientes (internos y externos), colaboradores, socios, competidores, y demás personas integrantes del entorno de una empresa, son las personas que visitan museos, libros, teatros, monumentos…solo cambia el lugar, el tiempo… Pero, así como cuando interaccionan con la obra de arte pretenden maximizar sus experiencias, no siendo siempre conscientes, también es posible mejorar, de manera significativa, sus experiencias con la empresa y con la marca, haciéndoles verdaderos protagonistas de la misma.

Abrirse a un número indeterminado de disciplinas, al arte,  con eclecticismo y flexibilidad, permite generar empresas más creativas capaces de incentivar y de sugerir nuevas maneras de mirar lo habitual, transformándolo… nuevas formas de generar experiencias…

Las Empresas son sus Personas y las Personas tienen Experiencias. Tal como ocurre con el Mundo del Arte, Las Empresas son, y deberían ser, Experiencias.

¡¡¡Os invitamos a hacer de vuestra empresa un conjunto de experiencias memorables!!!!

Alejandro Jodorowsky Prullansky (Tocopilla, 1929). Artista chileno, de ascendencia judío-ucraniana, naturalizado francés en 1980. Entre sus múltiples facetas destacan las de escritor y director de cine. Junto con Roland Topor y Fernando Arrabal, fundó el movimiento Pánico.