Desde Exeo defendemos la igualdad de género, en la vida y en las empresas. Afortunadamente, poco a poco, se está produciendo una “revolución de estas gigantes invisibles” que está posibilitando que la disparidad se vaya reduciendo. Pero no ocurre así en todos los países, en todos los entornos, tampoco en todas las empresas. Incluso hay quienes piensan que en los últimos años se está produciendo un retroceso que afecta a la sociedad en general. Es posible que esto sea cierto, al menos algunos datos así parecen manifestarlo, tal y como ocurre con los casos de violencia de género.

Estamos convencidos y convencidas de que las mujeres siempre han tenido un papel clave en muchas empresas, pero, la mayoría de las veces ha sido un papel poco visible, y, casi siempre, silenciado. Tal y como se ha silenciado la participación femenina en numerosos ámbitos que La Historia se ha empeñado dolosamente en obviar y en ocultar.

Durante años, nos hicieron creer que ser una mujer directiva, competente y buena profesional, debía implicar necesariamente la renuncia a ámbitos vinculados a la feminidad y al feminismo. Que teníamos que parecernos más a nuestros compañeros masculinos, y demostrar, de forma mucho más insistente que ellos, nuestras virtudes andróginas. Y aún hoy, sigue pasando algo similar a veces.

Sin embargo, en Exeo sabemos que las mujeres aportan un número importante de valores, habilidades y competencias… que los equipos y las empresas no se encuentran completos sin una participación real femenina en términos de igualdad. Incluso más allá de lo que consideremos meramente justo, lo óptimo, lo excelente, lo ameno, lo sinérgico, lo creativo, lo complementario… pasa necesariamente por la igualdad de género.

Sabemos también que no podremos estar satisfechos mientras exista un solo país, un solo pueblo, un solo hogar, una sola empresa y un solo equipo que ejerza discriminación sobre sus componentes femeninas, aunque solo sea por omisión.

Las personas debemos de ayudar a las personas, especialmente a las que tienen dificultades. Las mujeres se enfrentan a un número importante de dificultades en muchos entornos. Por muy lejos que éstos estén, tanto física como mentalmente, son también nuestros entornos. Es nuestra responsabilidad como personas, como profesionales, como hombres y mujeres, y especialmente como mujeres, hacer que las situaciones de discriminación desaparezcan. Mientras esto no ocurra, el infierno seguirá existiendo.

¡¡¡¡Debemos de hacer algo para acabar con el infierno!!!!!

Madeleine Albright (Praga, Checoslovaquia, 1937) Política estadounidense. Fue la primera mujer en convertirse en secretaria de Estado de los Estados Unidos con Bill Clinton como presidente, después de ser embajadora en las Naciones Unidas.