Liderazgo es una palabra que alude a un concepto, líder, sin embargo, significa persona…

En nuestro entorno actual, volátil, incierto, complejo y ambiguo, confiar en las cualidades particulares de una sola persona, por especial que ésta pueda llegar a ser, se presenta como una opción cada día menos plausible. Rodeados por una realidad On-Off, en la que ganan peso diferentes actores y stakeholders y sus comportamientos, dinámicas e interacciones emergentes, que están conduciendo a una acelerada evolución del sistema y de las organizaciones, urge, más que nunca, optimizar la capacidad de anticipación y reacción, orientando la actividad hacia la innovación continua. Ante este escenario, son las habilidades de muchos y de muchas las que pueden encontrar soluciones óptimas. Dicho de otra forma, en este contexto, trabajar en equipo ya no es una opción.  Se necesitan las fuerzas y las sinergias de un equipo de personas que compartan una Misión, Una Visión y Unos Valores…

Catalizar significa producir catálisis, impulsar, causar o provocar un proceso o una reacción, modificar la reacción química de un cuerpo, atraer o agrupar diferentes fuerzas, opiniones, sentimientos o acciones…

Liderar como persona catalizadora, implica liberar en los componentes del equipo todas sus habilidades para alcanzar su máxima expresión profesional y personal. Significa reconocer cualidades y aptitudes, impulsar actitudes, empujar hacia el protagonismo, materializar potencialidades, siempre en beneficio de la efectividad, la excelencia, y la satisfacción personal.

¿Para qué rodearnos de las personas más cualificadas si no dejamos que desplieguen sus iniciativas? ¿De que sirve el conocimiento, el saber hacer y la experiencia sin la voluntad?

Equipos en los que abunde el nivel de auto-conocimiento, la auto-consciencia sobre las áreas de mejora, la responsabilidad, la ambición positiva, la autonomía, el afán de desarrollo individual y colectivo, la cultura de equipo, una visión compartida, identidad, el aprendizaje continuo, la innovación, la orientación a objetivos, la flexibilidad, el desarrollo profesional, el desarrollo personal, la optimización de experiencias, la proactividad. Protagonistas de su propio trabajo, creativos, comprometidos, conectados, comunicativos, con capacidad relacional, capaces de generar valor, inteligencia colectiva, talento colectivo, inteligencia emocional…

Ante esta perspectiva, se necesitan líderes que sean capaces de “catalizar”, que no “capitalizar”, los resultados colectivos. Personas cuya competencia determinante sea estimular y dinamizar la inteligencia colectiva. Liberar las perspectivas diversas y divergentes de los miembros del equipo, para conseguir posteriormente su integración.  Líderes con una fuerte capacidad de transformación, agentes del cambio que movilicen hacia la acción, revulsores de inquietudes. Con influencia socio-redárquica, extrayendo lo mejor del trabajo en red para la empresa.

Personas líderes en favorecer la emersión de la inteligencia de los demás, que abracen una visión horizontal, que gobiernen con las preguntas y no con las respuestas.