Se dice que el ser humano es un ser biopsicosocial, es decir, su naturaleza encierra ámbitos biológicos, sociales y psicológicos. Lo que nos lleva a pensar en la necesidad de desarrollar todos estos ámbitos para conseguir el crecimiento, personal y colectivo, integral.

Esta naturaleza biopsicosocial está, a su vez, formada por diversas dimensiones que influyen en cómo nos enfrentamos a las distintas situaciones. Las dimensiones física, social, espiritual, cognitiva, comunicativa, estética, emocional y ética, condicionan, sin duda, nuestra forma de actuar y de pensar.

Y esto, que es importante a título individual, lo es mucho más para la colectividad, y, por tanto, para las empresas.

El desarrollo de la dimensión emocional nos ayuda a reconocer las emociones propias y las de las personas que están a nuestro alrededor, y a actuar en consecuencia.

El desarrollo de la dimensión ética nos lleva a reconocer las acciones “correctas” y a perseguir la generación del mayor “bien” posible, es decir, a propiciar un comportamiento respetuoso entre las personas.

La dimensión comunicativa nos hace capaces de expresar e intercambiar ideas, pensamientos, intereses e inquietudes, que nos permiten transformar la realidad y cambiar paradigmas.

La dimensión cognitiva nace como fruto de la predisposición humana hacia el alcance de conocimiento en distintas y diversas áreas. Es una búsqueda innata de progreso, que se alcanza para la especie humana en general.

La dimensión social atiende a las personas como seres “colectivos”, que tienen una predisposición a relacionarse con otros seres humanos, generar lazos afectivos, organizarse en sociedades…

La dimensión estética predispone a las personas a reaccionar ante la belleza, reconociendo su valor, y generando emociones y sentimientos.

La dimensión espiritual empuja al ser humano a intentar trascender los aspectos físicos y a enfocarse en aquellos fenómenos que van más allá de lo que puede explicar.

La dimensión física se manifiesta a través del cuidado del cuerpo, tanto por dentro como por fuera, sin olvidar, que el cuerpo es la estructura base a través de la cual llegan a manifestarse las demás dimensiones.

 

Y estas dimensiones, todas ellas, nos impulsan a innovar… Lo que nos lleva a estar de acuerdo con Hannah Arendt en esta cita. Y a pensar que las mejores innovaciones serán aquellas que den salida al desarrollo positivo de todas las dimensiones humanas aquí citadas.

Es tanto como decir, o en nuestro caso poder confirmar,  que  para impulsar de forma real la innovación en las empresas, no podemos dejar atrás el desarrollo de aspectos éticos, emocionales, físicos, sociales, cognitivos, comunicativos, e, incluso, estéticos y espirituales, en nuestros equipos. De la misma manera que pensamos que tenemos que tener en cuenta todas estas dimensiones de cara a conseguir mejores productos y servicios para nuestros clientes…

…Porque tanto nuestros clientes internos como nuestros clientes externos, tienen en común la más fuerte de las coincidencias, ambos son personas y conforman grupos de personas.

Hannah Arendt. (Alemania 1906). Filósofa, escritora e historiadora alemana nacionalizada estadounidense. Debido a sus orígenes judíos, tuvo que sufrir la privación de derechos civiles y persecuciones. Sigue teniendo un lugar central en los debates contemporáneos, y esto se debe a sus trabajos sobre la filosofía existencial, así como a su reivindicación de la discusión política libre.