En Exeo creemos que esta cita de Susan Sontag resalta la esencia del arte de hacer preguntas, en el que basamos gran parte de nuestra metodología en las intervenciones de consultoría y en las capacitaciones con las que acompañamos a profesionales y a empresas.

En nuestra opinión, el ser humano nace con una curiosidad infinita que lo empuja de forma natural a ser “perfectos preguntones”, pero nuestra educación se basa principalmente en prepararnos para responder, sin pasar, la mayoría de las veces, por la etapa previa de formularse las preguntas adecuadas.  Nos saltamos, de esta manera, la parte fundamental del proceso de aprendizaje.

En Exeo pensamos que las preguntas son siempre más interesantes que las respuestas. Generan curiosidad, interés, compromiso, creatividad, flexibilidad, apertura de mente, autonomía, y pueden llevarte, a menudo, a explorar nuevos mundos, nuevas soluciones. Son, en definitiva, la clave de la innovación. El principal rasgo de la inteligencia individual y colectiva. Porque nuestra vida nos impulsa a hacernos preguntas que no siempre tienen respuesta, que no sabemos cómo resolver a priori.

Por todo ello, creemos que nuestro acompañamiento debe centrarse en hacer preguntas incómodas que ayuden a nuestros clientes a encontrar nuevas respuestas, que le lleven a continuar haciéndose preguntas de forma continua, como mejor forma de alcanzar la excelencia empresarial.

La pregunta es el paso más importante para averiguar qué ha fallado y por qué. Y la innovación no es sino un complejo proceso de aprendizaje que nos conduce a afrontar un camino desconocido. Para llegar a innovar, previamente habéis tenido que cuestionar vuestro entorno con espíritu crítico. Y en el proceso necesitáis haceros preguntas propositivas que os hagan explorar distintas soluciones. Porque el listado de preguntas es infinito, como infinitos son los caminos por descubrir. Preguntas para indagar, para analizar, para entender, para confirmar, para profundizar, para descartar…

Cada pregunta genera una o varias respuestas, que inmediatamente generan nuevas preguntas, y el ciclo se repite una y otra vez. Es por ello por lo que no es un método complaciente, ni cómodo, y debe de empujar a que nuestros clientes terminen haciéndose sus propias preguntas, a asumir un protagonismo real que les conduzca a manejar su rumbo, a llevar la iniciativa del futuro de su organización. Porque al preguntar nos permitimos dudar de lo que sabemos, no asumirlo como una verdad indiscutible. Lo que más nos hace crecer son aquellas preguntas para las que no necesariamente tenemos una respuesta, preguntas que no nos habíamos hecho antes, y que nos obligan a pensar.

¿Y no es ésta una fantástica premisa para la innovación?

Susan Sontag (Nueva York, 1933-2004) Escritora, novelista, filósofa y ensayista, así como profesora, directora de cine y guionista estadounidense. Aunque se dedicó principalmente a su carrera literaria y ensayística, también ejerció la docencia y dirigió películas y obras teatrales.