En Exeo creemos que tenemos que humanizar mucho más nuestras empresas. Porque dichas empresas están conformadas por humanos, y porque somos las personas quienes realmente les conferimos su verdadero sentido y valor. Pensamos que es importante no perder de vista este factor de humanidad, y que, además, tenemos que aspirar a hacer de nuestras empresas, entidades que tiendan hacia el humanismo.

Humano es lo que somos, y humanista significa lo que queremos llegar a ser.

Humanista, como corriente filosófica que pone a la persona en el centro del ecosistema, dotándola del valor principal. Humanista, como acepción ecléctica que bebe de multitud de fuentes, como algo un poco más allá de lo simplemente humano.

La empresa humanista tiene en el primer plano de sus preocupaciones el desarrollo de las cualidades esenciales de sus personas. Humanizar la empresa es ir más allá del beneficio económico. Significa desarrollar una filosofía empresarial que dote de sentido nuestro trabajo. Que se alimenta de confianza, motivación, compromiso y esfuerzo. Y que requiere, sin duda, de fuertes dosis de creatividad que estimulan el talento humano, en continuo desarrollo y en continuo cambio.

Leberecht describe cinco claves necesarias para que cualquier organización pueda llegar a ser humanista:

Desarrollar la empatía, a través de una comprensión profunda de los sueños, deseos y ambiciones de clientes, trabajadores, colaboradores, socios…

Generar una cultura compartida. Como decía el biólogo Mark Pagel, nuestro éxito como individuos está ligado a una mente social.  La cultura es la clave para la colaboración, por lo que es un activo fundamental para cualquier empresa.

Regirse por elementos morales, porque las personas necesitamos actuar según determinados principios morales que nos ayuden a diferenciar entre lo “bueno y lo malo”, “lo correcto y lo incorrecto”. La integridad es el elemento que genera mayor confianza, tanto hacia dentro como hacia fuera de la organización.

Fomentar la creatividad. Tiene que ver con el “cambio constante”, elemento que resulta de vital importancia en el entorno actual para poder sobrevivir.

Tener aspiración, proporcionar un sentido de esperanza en que el futuro será mejor que el presente y que debemos luchar por ello. El requisito previo para ésto es la imaginación. Sólo una organización con imaginación, tanto individual como colectiva, puede vislumbrar un futuro mejor.

Somos humanistas, porque queremos fomentar lo mejor de ser humano, y porque la empresa es un espacio compartido ideal para ello.

¿Existe, acaso, un sistema más efectivo para conseguir las metas de nuestras empresas?

Paulo Reglus Neves Freire (Recife, Pernambuco, 1921-São Paulo, 1997) Educador y experto en temas de educación, de origen brasileño. Uno de los más influyentes teóricos de la educación del siglo XX.