Para las personas que formamos parte de Exeo, esta frase tiene un sentido muy profundo y variado. Tiene que ver con las metas personales, con las que nos mueven de verdad… y con sus conexiones sinceras con nuestros valores, con nuestros porqués y paraqués. Tiene que ver con el desarrollo profesional, nuestros porqués y paraqués laborales y empresariales. Aunque lo cierto es que ambas facetas están fuertemente vinculadas y lo ideal sería que fueran verdaderamente congruentes y consecuentes entre sí.

De la misma manera, podemos aplicarla al verdadero valor que debemos entregar al cliente, que siempre va más allá de lo puramente económico y racional. También podríamos relacionarla con la importancia de conectar con nuestros clientes internos, con lo que realmente es vital para ellos, porque, sin esta conexión, difícilmente conectaremos con nuestros clientes externos de forma real.

En definitiva, trabajar sobre la reputación corporativa, se convierte en algo de suma importancia para nuestras organizaciones. Solo que debemos de tener en cuenta que hay al menos 5 reputaciones diferentes sobre las que construir, todas relacionadas entre sí:

  • La Reputación Comercial, que es la percepción generada en los clientes en torno a los productos y servicios de la organización y que, cuando se logra positivamente, aumenta el Brand Equity, o el valor de la marca.
  • La Reputación Interna, que es la imagen que se construye hacia dentro de las empresas, entre colaboradores, personas socias y personas trabajadoras. Es decir, cómo es el valor de la marca hacia adentro, cómo se vive esa marca interna. Este tipo de reputación está muy condicionada por las relaciones informales.
  • La Reputación Sectorial, que depende de la valoración que una organización merece de su competencia.
  • La Reputación Social, que se obtiene del entorno social inmediato donde la organización está inserta. Especialmente de la Comunidad más cercana a la Organización, pero también de la sociedad en general. En este caso, influye mucho más el cómo actúa la empresa que la calidad de sus productos y servicios.
  • y, por último, La Reputación Económico-Financiera, dada por la percepción que se genera en los accionistas e inversionistas actuales o potenciales, en la comunidad financiera y en los medios especializados que se encargan de hacerla pública.

Todas estas reputaciones están conectadas entre sí, y para todas cobra una importancia tremenda los valores corporativos, y cómo se viven y se proyectan.

Para mejorar la reputación y proyectar una imagen más humana y amigable, nos podemos servir del marketing corporativo o institucional. Si lo hacemos bien, con comunicación basada en realidades constatables que reflejen el verdadero «modus operandi» de la empresa, transmitiremos una esencia humanista que nos hará más confiables para nuestros clientes internos y externos, y para la sociedad en general.

Para aplicar estrategias de marketing institucional, hay que tener en cuenta 3 aspectos fundamentales:

  1. Tenemos que huir de la tentación de usar acciones de ayuda social desarrolladas por la organización directamente para vender más. Las acciones de marketing social se proyectan a medio y largo plazo, su objetivo estará vinculado a la reputación social de la empresa y no a aumentar las ventas a corto plazo.
  2. Las campañas de marketing institucional tienen que ser constantes en el tiempo, no se puede aplicar una estrategia tan solo por unos días o meses. Es un activo a largo plazo.
  3. Las acciones no deben ser difundidas en público, de manera masiva e indiscriminada, a través de grandes inversiones en publicidad, pues perderían su carácter ético. La comunicación debe ser protagonizada, fundamentalmente, por medios que no tengan un interés económico en la Organización.

Las historias a comunicar deben aportar valor y estar muy integradas y alineadas con los valores de la marca y de la empresa. “Vender” emociones vinculadas a la marca, historias de superación, sentir que se forma parte de una comunidad de iguales, conseguir llegar a una meta, compartir experiencias…  transmitir valores que movilizan y ponen cara humana a La Organización, posibilitando el sentido de pertenencia.

¿Y vosotros, os atrevéis a comunicar vuestro verdadero valor?

Benjamin Franklin (Boston, 1706​ – Filadelfia, 1790) Político, polímata, científico e inventor estadounidense. Es considerado uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos.